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miércoles, 22 de agosto de 2012

Capitulo 3: ''Rencuentro''.

- Daniel...Daniel... ¿qué es lo que quieres de mí?
- Lo quiero todo.
     
     Y entonces, justo en el momento que se acercaba para besarle, paso... El despertador sonó, con un pitido estridente. Daniel se fijo en la hora. Las 06:00h AM, tenía el tiempo justo para llegar a la entrevista de trabajo que tenía programada para hoy.

- ¡¡DAAAAN!! Hora de levantarse. ¿Listo para empezar tu primer día en New York? -dijo Michael desde  la cocina.

     Vaya chasco... despertar justo en el clímax de su sueño le desilusionó,  pero tuvo que levantarse.
Se metió a la ducha y ahí no pudo evitar pensar otra vez en ella y en su sueño. Otra vez la joven rubia del bar. ¿Qué demonios le pasaba con esa chica? Ni que fuera la primera vez que se cruzase con una mujer hermosa. Pero es que ella le había dado un no sé que… que le comía la cabeza. 
¿Se había pillado por ella nada mas verla? No, gracias. Eso solo pasa en los libros de Federico Moccia. 
Pero… ¿La volvería a ver? ¿Dónde vivir...

- ¡Dan! Última vez que te lo repito. ¡Mueve el culo o llegaras tarde! Y como llegues tarde luego no me vengas llorando.
El aviso de Michael asustó tanto a Daniel que casi resbala de la ducha.
- ¡Salgo enseguida! –gritó desde la ducha.
Se seco rápidamente y salió hacía la cocina. 
Michael ya estaba arreglado y se ajustaba la corbata mientras sostenía su cepillo de dientes en su boca, entonces llego Daniel, únicamente con una corbata que le cubría la cintura. Michael lo vio desde su espejo.
- Lo siento Mike. Me entretuve en la ducha.
Michael escupió la espuma de su boca y se enjuagó con agua.
- Tu entrevista es en una hora, así que procura quedar lo mejor que puedas y no llegar ni un minuto tarde, ¿entendido? -le dijo alcanzándole una taza de café-. Yo tengo que irme ya, pero podemos quedar para comer. Bueno, tu llámame cuando termines la entrevista.
- Me estas recordando a mi madre -dijo Daniel entre risas.
- Daniel, tomate esto en serio. No quiero que desaproveches esta oportunidad, puede que no haya otras así.
- Tranquilo Mike, ¿qué puede salir mal? Por cierto, gracias por el traje.
- No ha sido nada. En fin. ¡Buena suerte Dan! -le dijo guiñándole un ojo y colocándose su americana.

Empezó a bajar las escaleras y alcanzó a gritar.
- ¡¡¡Si te contratan, pagas tu la comida!!!
Eso  arrancó una sonrisa a Daniel, pero miró el reloj otra vez, se le hacía tarde. ¿Llegar con retraso a su primera entrevista?... GRACIAS, PERO NO. Había que movilizarse.

     Daniel terminó de arreglarse y bajó rápido hacia la calle. El ruido de una gran ciudad como NY era impresionante. 
Cerró a los ojos, tomo aire y sonrió. Ya con los ojos abiertos paro un taxi y se dispuso a subir.

- A la avenida C...

Y sucedió. Allí estaba ella la chica que le reconcomía tanto la cabeza y no le dejaba dormir. Que ridículo, ni siquiera sabía su nombre y ya soñaba con ella.

- Oiga, ¿esta bien señor? ¿Piensa subir? -preguntó el taxista.
Daniel salió de su mundo y rápidamente cogió 10$ de su bolsillo.
- Lo siento -se disculpo entregándole los 10 pavos.

     Daniel echó a correr hacia la boca del metro y la buscó entre la multitud. Pensó que ya la había perdido, pero no.

     Allí estaba ella...tan rubia tan...ella. Llevaba un abrigo rojo, la verdad que iba tan perfecta que no existían palabras suficientes para describirla.
Entraron al andén y ella se detuvo.
- Voy a hablar con ella, tengo que hablar con ella, debo hablar con ella.
Daniel luchaba consigo mismo,  pero sabia que tenía que actuar de inmediato.
Se acercó despacio, pero volvió hacía atrás. 
Las 24 horas del día pensando en ella, preguntándose donde podría volver a rencontrarse con esa chica que le había marcado tanto, y ahora, cuando la tiene a escasos metros es incapaz de tan siquiera acercarse.

     La tenía a un palmo de distancia. Ahora entendía que un “hola” dirigido hacia alguien que te gusta no es solo una palabra de cuatro letras.
Entonces se decidió y sin que Daniel se diera cuenta la chica ya sonreía.
Daniel miró a ambos lados. En esa fracción de segundo deseo ser el guardia de seguridad que estaba a su derecha o el hombre con esa gran cámara filmadora de su izquierda.
Ya estaba casi rozándola y olía su perfume. 
Cogió aire, y sin pensarlo..
- ¿Piensas coger el metro?
Por dios... Vaya pregunta más estúpida.


martes, 14 de agosto de 2012

Capitulo 2: ''Dulce hogar, dulce recuerdo''.

     Daniel, ya cansado y desilusionado por haber perdido de vista a la joven chica, le dijo a Michael:
- En fin... Ya basta de tanta charla, ¿en que lugar de este desierto se encuentra nuestra mansión?
- No te pierdes mucho. 70 metros cuadrados, cuatro gatos y poco más –bromeó Michael.
- Pues menos es nada.
- ¿Así que te conformas con poco? Creo que vas a tener que aprender mucho de mí –contestó Michael ya fuera del bar. 



Los dos cogieron un taxi y cruzaron las calles de Manhattan hasta el misterioso apartamento donde iban a formar nuevas vidas.

- Este es nuestro apartamento -expuso Michael abriendo la puerta de la vivienda.
     
     El apartamento contaba con 6 habitaciones y era bastante confortable. Las paredes eran blancas, excepto la que daba al exterior, que resulto ser un ventanal enorme del salón-comedor, la habitación más grande. Allí se podía apreciar toda la ciudad. Estaba adornado con una gran mesa de roble y sillas rústicas perfectamente talladas. El fondo de esa pared era de color morado oscuro, a juego con el respaldo de las sillas y las flores posadas encima de la mesa. En ella colgaba un cuadro donde se apreciaba un escrito en fondo blanco y en letras aparentemente árabes. Daniel tampoco sintió curiosidad y no pregunto su significado. 
Paso a la zona del salón donde destacaba una gran televisión de plasma de 50 pulgadas que colgaba de la pared. A su lado se encontraba una pequeña estantería con libros y revistas y encima de el un equipo de música de ultima generación. También destacaba un sillón en forma de L de color blanco y cojines morados. Entre la tele y el sillón se situaba una imponente mesita de cristal y a la derecha de todo estaba ese gran ventanal con persianas automáticas también de color morado. 

     Daniel estaba muy sorprendido y rápidamente siguió explorando el resto del apartamento. La cocina le dejo más sorprendido aún. Una gran encimera rectangular de mármol se situaba en el centro de la cocina con bancos altos alrededor. En frente de ello se situaba el lavabo con un alargador para aclarar los platos. Debajo, un armario pequeño donde se guardaba el material de limpieza de la casa. No debían de preocuparse del armario porque ya contaban con una muchacha que se encargaba de la limpieza. Al lado del fregadero se encontraba la vitrocerámica que no se había estrenado y era de un negro tan brillante que Daniel se reflejo en ella. Encima de la vitrocerámica estaba situada una gran campana extractora de humo y debajo se encontraba el lavavajillas, recién comprado. A Daniel lo que mas le gusto de la cocina fue la gran nevera que tenia una puerta de cristal en el que podía observarse la diversidad de alimentos perfectamente colocados. Debajo se encontraba el congelador, además la nevera contaba con una hielera donde solo bastaba apretar un botón para que saliese el hielo troceado directamente a cualquier recipiente que quieras. Daniel vio en el fondo una puerta con rendijas donde se situaba la despensa y otra habitación a la que no entro, pero donde se encontraban la lavadora y la secadora. 
     
     Daniel tenía ganas de ver su habitación. Pasaron por el largo pasillo, adornado con  fotos  enmarcadas de diferentes ciudades del mundo, hasta que vio dos puertas. Michael le indico cual era su habitación y se despidió de el hasta mañana.  
Daniel entró y no pudo evitar sonreír. Una gran cama con almohada y colcha de plumas ocupaba un gran espacio en la habitación. Frente a la cama una televisión de plasma, más pequeña que la otra, colgaba de la pared. El armario empotrado era demasiado grande para lo que el había llevado. Daniel hecho un vistazo dentro de el y encontró un caro y elegante traje de Dolce en su funda con una nota que rezaba: "Me permití comprártelo para tu entrevista para que luzcas tipazo. Michael" Daniel se sintió un poco mal porque pensaba que Michael ya se había tomado demasiadas molestias con el, pero en fin… Los amigos así, siempre están dispuestos a eso y más. 

     Daniel se asomo por la puerta del 
baño y soltó un "¡¡WOW!!" silencioso. Una bañera-jacuzzi y una espectacular ducha de hidromasaje reinaban imponentes, además la habitación contaba con un regulador de luz para esos momentos de relax en el baño. Un puntazo. Daniel cerró la puerta del baño y se dirigió a la terraza, pero antes de eso cogió de su mochila su paquete de tabaco y un encendedor. Empujó la puerta corredera hacia un lado y el aire templado le acaricio la cara. 


     Nuevamente tenia NY a sus pies. 
Era fascinante ver la ciudad por la noche, un espectáculo luminoso inigualable, 
lo que le hizo pensar porque Michael habría elegido la otra habitación. Daniel sería el primero  en ver al sol 
salir y el primero en escuchar los ruidos de la ciudad, pero eso no le importaba en absoluto, es mas se sentía encantado así que cogió el cigarro y lo encendió echando el humo para arriba. Al hacerlo observo el cielo y vio que las estrellas no existían en NY, era la única pega para esa gran ciudad. 



     Siguió apurando el cigarro y mientras expulsaba el humo se acordó de ella...si, de la rubia del bar. 
¿Qué estaría haciendo en este momento? ¿Estaría observando la ciudad como el? ¿Estaría pensando en el como Daniel en ella?... Quien sabe, pero Daniel tuvo el presentimiento de que algún día llegara a saber todo lo que hace. 

     Al fin y al cabo esto es NYC y como dijo Michael, las oportunidades vienen solas.




Por @AlexSoller8 y @aran_f96.