Daniel, ya cansado y desilusionado por haber perdido de vista a la joven chica, le dijo a Michael:
- En fin... Ya basta de tanta charla, ¿en que lugar de este desierto se encuentra nuestra mansión?
- No te pierdes mucho. 70 metros cuadrados, cuatro gatos y poco más –bromeó Michael.
- Pues menos es nada.
- ¿Así que te conformas con poco? Creo que vas a tener que aprender mucho de mí –contestó Michael ya fuera del bar.
Los dos cogieron un taxi y cruzaron las calles de Manhattan hasta el misterioso apartamento donde iban a formar nuevas vidas.
- Este es nuestro apartamento -expuso Michael abriendo la puerta de la vivienda.
El apartamento contaba con 6 habitaciones y era bastante confortable. Las paredes eran blancas, excepto la que daba al exterior, que resulto ser un ventanal enorme del salón-comedor, la habitación más grande. Allí se podía apreciar toda la ciudad. Estaba adornado con una gran mesa de roble y sillas rústicas perfectamente talladas. El fondo de esa pared era de color morado oscuro, a juego con el respaldo de las sillas y las flores posadas encima de la mesa. En ella colgaba un cuadro donde se apreciaba un escrito en fondo blanco y en letras aparentemente árabes. Daniel tampoco sintió curiosidad y no pregunto su significado.
Paso a la zona del salón donde destacaba una gran televisión de plasma de 50 pulgadas que colgaba de la pared. A su lado se encontraba una pequeña estantería con libros y revistas y encima de el un equipo de música de ultima generación. También destacaba un sillón en forma de L de color blanco y cojines morados. Entre la tele y el sillón se situaba una imponente mesita de cristal y a la derecha de todo estaba ese gran ventanal con persianas automáticas también de color morado.
Daniel estaba muy sorprendido y rápidamente siguió explorando el resto del apartamento. La cocina le dejo más sorprendido aún. Una gran encimera rectangular de mármol se situaba en el centro de la cocina con bancos altos alrededor. En frente de ello se situaba el lavabo con un alargador para aclarar los platos. Debajo, un armario pequeño donde se guardaba el material de limpieza de la casa. No debían de preocuparse del armario porque ya contaban con una muchacha que se encargaba de la limpieza. Al lado del fregadero se encontraba la vitrocerámica que no se había estrenado y era de un negro tan brillante que Daniel se reflejo en ella. Encima de la vitrocerámica estaba situada una gran campana extractora de humo y debajo se encontraba el lavavajillas, recién comprado. A Daniel lo que mas le gusto de la cocina fue la gran nevera que tenia una puerta de cristal en el que podía observarse la diversidad de alimentos perfectamente colocados. Debajo se encontraba el congelador, además la nevera contaba con una hielera donde solo bastaba apretar un botón para que saliese el hielo troceado directamente a cualquier recipiente que quieras. Daniel vio en el fondo una puerta con rendijas donde se situaba la despensa y otra habitación a la que no entro, pero donde se encontraban la lavadora y la secadora.
Daniel tenía ganas de ver su habitación. Pasaron por el largo pasillo, adornado con fotos enmarcadas de diferentes ciudades del mundo, hasta que vio dos puertas. Michael le indico cual era su habitación y se despidió de el hasta mañana.
Daniel entró y no pudo evitar sonreír. Una gran cama con almohada y colcha de plumas ocupaba un gran espacio en la habitación. Frente a la cama una televisión de plasma, más pequeña que la otra, colgaba de la pared. El armario empotrado era demasiado grande para lo que el había llevado. Daniel hecho un vistazo dentro de el y encontró un caro y elegante traje de Dolce en su funda con una nota que rezaba: "Me permití comprártelo para tu entrevista para que luzcas tipazo. Michael" Daniel se sintió un poco mal porque pensaba que Michael ya se había tomado demasiadas molestias con el, pero en fin… Los amigos así, siempre están dispuestos a eso y más.
Daniel se asomo por la puerta del
baño y soltó un "¡¡WOW!!" silencioso. Una bañera-jacuzzi y una espectacular ducha de hidromasaje reinaban imponentes, además la habitación contaba con un regulador de luz para esos momentos de relax en el baño. Un puntazo. Daniel cerró la puerta del baño y se dirigió a la terraza, pero antes de eso cogió de su mochila su paquete de tabaco y un encendedor. Empujó la puerta corredera hacia un lado y el aire templado le acaricio la cara.
Nuevamente tenia NY a sus pies.
Era fascinante ver la ciudad por la noche, un espectáculo luminoso inigualable,
lo que le hizo pensar porque Michael habría elegido la otra habitación. Daniel sería el primero en ver al sol
salir y el primero en escuchar los ruidos de la ciudad, pero eso no le importaba en absoluto, es mas se sentía encantado así que cogió el cigarro y lo encendió echando el humo para arriba. Al hacerlo observo el cielo y vio que las estrellas no existían en NY, era la única pega para esa gran ciudad.
Siguió apurando el cigarro y mientras expulsaba el humo se acordó de ella...si, de la rubia del bar.
¿Qué estaría haciendo en este momento? ¿Estaría observando la ciudad como el? ¿Estaría pensando en el como Daniel en ella?... Quien sabe, pero Daniel tuvo el presentimiento de que algún día llegara a saber todo lo que hace.
Al fin y al cabo esto es NYC y como dijo Michael, las oportunidades vienen solas.
Por @AlexSoller8 y @aran_f96.
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martes, 14 de agosto de 2012
Capitulo 2: ''Dulce hogar, dulce recuerdo''.
Publicado por
Arancha
en
1:42
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''Desamor de película'',
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lunes, 13 de agosto de 2012
Capitulo 1: ''Bienvenidas y sensaciones nuevas''.
- Señor, disculpe, debe abrocharse el cinturón estamos a punto de aterrizar, gracias -Daniel despertó con un pequeño sobresalto.
Se abrochó el cinturón, se frotó la
cara y miró por la ventana.
El Empire State lideraba los grandes rascacielos de la ciudad. Lo reconoció todo, incluso logró ubicar el emplazamiento donde se situaban las torres gemelas antes de ese fatídico 11/S.
Todo NY a sus pies. Comenzaba una nueva etapa para el.
Suspiró, y mientras lo hacía el avión empezó a descender, pero no llevaba mucha cosa así que no tardó en salir de la cinta de equipajes. Se dirigió junto un gran grupo de personas a la salida.
Mientras andaba encendió su móvil y le dejo un mensaje a su hermano.
Al levantar la mirada del aparato vio que las demás personas se rencontraban con sus familias y conocidos, pero el no veía a Michael por ningún lado.
De pronto, alguien le arrebató el móvil de las manos. Daniel levantó la vista rápidamente alterado y vio a Michael frente a el sonriendo y con su Sony Xperia en sus manos.
Michael era un joven de 1,86 m. pelo corto rubio y ojos azules. Al contrario que Daniel, que era de pelo negro, ojos marrones y 1,88 m. Los dos gozaban de buen físico y sobretodo de una gran amistad.
- ¡Veo que sigues siendo el mismo empanado de siempre! -exclamó Michael.
Daniel le arrebato el móvil otra vez, sonrió y se abrazaron.
- Y tu sigues siendo el mismo capuyo de siempre -bromeó Daniel.
- Bienvenido a tu nueva casa hermano -le dijo Michael-. Ven, vayamos a tomar algo.
Cogió la maleta de Daniel y fue a pedir un taxi.
- ¿Qué tal están todos? -preguntó Michael ya dentro del taxi.
- Demasiado desorden. Mi madre no puede con todo y mas aún desde que mi viejo murió. Mi hermano la ayuda en todo lo que puede y mi hermana...ya sabes, sigue con su rebeldía particular.
- En fin. Ya estas aquí. Pasa página y disfruta.
- ¿Y tu? ¿Qué tal por la gran manzana? ¿Estas a la altura?
- La verdad que esto es un puto cielo. Aquí encuentras todo lo que puedas llegar a desear.
- ¡¿A si?! -preguntó Daniel con ironía.
- Si, es una pasada. Ya lo comprobaras por ti mismo.
- Ya. Espero que hayas encontrado los 20 pavos que me debes -los dos rieron.
- Bueno hemos llegado.
Michael se bajo y Daniel pago al taxista.
- Ahora ya son 40 pavos...
Michael sonrió y le dijo entre risas:
- Vamos anímate yo invito a las cervezas -cogió la maleta de Daniel y entraron a un bar-. Vayamos a esa mesa así podrás apreciar las vistas y sobre todo a las mujeres que desfilan por aquí.
Se sentaron y Michael levantó la mano.
- ¡¡FRED!! 2 birras hermano. Gracias.
En ese momento a Daniel le vinieron muchas cosas a la cabeza que le hicieron ponerse serio, algo que Michael noto.
Pero esa seriedad se rompió con la llegada de Fred y un par de cervezas Heineken bien frías.
Michael dio un trago y Daniel lo imitó.
- Bueno...ya estas aquí amigo mio, pero no te contengas...despliega toda tu alegría -dijo Michael.
Daniel sonrió tomándose bien la ironía de su amigo y sonriendo levemente pero con tono de preocupación le dijo:
- No se si he tomado la mejor decisión. No se que dirección tomar.
Puso las manos sobre la botella y resopló.
- Dan, colega mira a tu alrededor... ¡ESTAS EN NY! Las oportunidades vienen solas.
Entonces se abrió la puerta del bar. La campanilla sonó y de la calle entro una chica rubia de 1,70 m. de estatura. Daniel la miró y ella a el durante unos largos segundos.
Al verla, Daniel sintió algo desconocido para el, pero hizo que levantara su botella y se dirigiese a Michael diciendo:
- ¡Brindo por ello!
Los amigos brindaron y bebieron riendo.
Daniel buscó disimuladamente otra vez la mirada de la chica pero ella clavaba la mirada en una revista.
Dan parecía estar llamando mentalmente a esa chica cuando Michael le sacó de sus pensamientos.
- Por cierto. Un colega mío da una fiesta en su apartamento el sábado por la noche. Les he hablado de ti y quieren conocerte. Te servirá para irte abriendo espacio por aquí.
Daniel lo miró y le contestó:
- No se Mike...
- Venga, te lo pasaras bien.
- De acuerdo, pero espero que acepten lo nuestro -bromeó Daniel. Cosa que le hizo gracia a los dos y empezaron a reírse.
Michael lo golpeó, lo que le hizo acordarse de la chica nuevamente.
La buscó con la mirada, pero ya no estaba…
...lástima.
Se abrochó el cinturón, se frotó la
cara y miró por la ventana.
El Empire State lideraba los grandes rascacielos de la ciudad. Lo reconoció todo, incluso logró ubicar el emplazamiento donde se situaban las torres gemelas antes de ese fatídico 11/S.
Todo NY a sus pies. Comenzaba una nueva etapa para el.
Suspiró, y mientras lo hacía el avión empezó a descender, pero no llevaba mucha cosa así que no tardó en salir de la cinta de equipajes. Se dirigió junto un gran grupo de personas a la salida.
Mientras andaba encendió su móvil y le dejo un mensaje a su hermano.
Al levantar la mirada del aparato vio que las demás personas se rencontraban con sus familias y conocidos, pero el no veía a Michael por ningún lado.
De pronto, alguien le arrebató el móvil de las manos. Daniel levantó la vista rápidamente alterado y vio a Michael frente a el sonriendo y con su Sony Xperia en sus manos.
Michael era un joven de 1,86 m. pelo corto rubio y ojos azules. Al contrario que Daniel, que era de pelo negro, ojos marrones y 1,88 m. Los dos gozaban de buen físico y sobretodo de una gran amistad.
- ¡Veo que sigues siendo el mismo empanado de siempre! -exclamó Michael.
Daniel le arrebato el móvil otra vez, sonrió y se abrazaron.
- Y tu sigues siendo el mismo capuyo de siempre -bromeó Daniel.
- Bienvenido a tu nueva casa hermano -le dijo Michael-. Ven, vayamos a tomar algo.
Cogió la maleta de Daniel y fue a pedir un taxi.
- ¿Qué tal están todos? -preguntó Michael ya dentro del taxi.
- Demasiado desorden. Mi madre no puede con todo y mas aún desde que mi viejo murió. Mi hermano la ayuda en todo lo que puede y mi hermana...ya sabes, sigue con su rebeldía particular.- En fin. Ya estas aquí. Pasa página y disfruta.
- ¿Y tu? ¿Qué tal por la gran manzana? ¿Estas a la altura?
- La verdad que esto es un puto cielo. Aquí encuentras todo lo que puedas llegar a desear.
- ¡¿A si?! -preguntó Daniel con ironía.
- Si, es una pasada. Ya lo comprobaras por ti mismo.
- Ya. Espero que hayas encontrado los 20 pavos que me debes -los dos rieron.
- Bueno hemos llegado.
Michael se bajo y Daniel pago al taxista.
- Ahora ya son 40 pavos...
Michael sonrió y le dijo entre risas:
- Vamos anímate yo invito a las cervezas -cogió la maleta de Daniel y entraron a un bar-. Vayamos a esa mesa así podrás apreciar las vistas y sobre todo a las mujeres que desfilan por aquí.
Se sentaron y Michael levantó la mano.
- ¡¡FRED!! 2 birras hermano. Gracias.
En ese momento a Daniel le vinieron muchas cosas a la cabeza que le hicieron ponerse serio, algo que Michael noto.
Pero esa seriedad se rompió con la llegada de Fred y un par de cervezas Heineken bien frías.
Michael dio un trago y Daniel lo imitó.
- Bueno...ya estas aquí amigo mio, pero no te contengas...despliega toda tu alegría -dijo Michael.
Daniel sonrió tomándose bien la ironía de su amigo y sonriendo levemente pero con tono de preocupación le dijo:
- No se si he tomado la mejor decisión. No se que dirección tomar.
Puso las manos sobre la botella y resopló.
- Dan, colega mira a tu alrededor... ¡ESTAS EN NY! Las oportunidades vienen solas.
Entonces se abrió la puerta del bar. La campanilla sonó y de la calle entro una chica rubia de 1,70 m. de estatura. Daniel la miró y ella a el durante unos largos segundos.
Al verla, Daniel sintió algo desconocido para el, pero hizo que levantara su botella y se dirigiese a Michael diciendo:
- ¡Brindo por ello!
Los amigos brindaron y bebieron riendo.
Daniel buscó disimuladamente otra vez la mirada de la chica pero ella clavaba la mirada en una revista.
Dan parecía estar llamando mentalmente a esa chica cuando Michael le sacó de sus pensamientos.
- Por cierto. Un colega mío da una fiesta en su apartamento el sábado por la noche. Les he hablado de ti y quieren conocerte. Te servirá para irte abriendo espacio por aquí.
Daniel lo miró y le contestó:
- No se Mike...
- Venga, te lo pasaras bien.
- De acuerdo, pero espero que acepten lo nuestro -bromeó Daniel. Cosa que le hizo gracia a los dos y empezaron a reírse.
Michael lo golpeó, lo que le hizo acordarse de la chica nuevamente.
La buscó con la mirada, pero ya no estaba…
...lástima.
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