martes, 14 de agosto de 2012

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Capitulo 2: ''Dulce hogar, dulce recuerdo''.

     Daniel, ya cansado y desilusionado por haber perdido de vista a la joven chica, le dijo a Michael:
- En fin... Ya basta de tanta charla, ¿en que lugar de este desierto se encuentra nuestra mansión?
- No te pierdes mucho. 70 metros cuadrados, cuatro gatos y poco más –bromeó Michael.
- Pues menos es nada.
- ¿Así que te conformas con poco? Creo que vas a tener que aprender mucho de mí –contestó Michael ya fuera del bar. 



Los dos cogieron un taxi y cruzaron las calles de Manhattan hasta el misterioso apartamento donde iban a formar nuevas vidas.

- Este es nuestro apartamento -expuso Michael abriendo la puerta de la vivienda.
     
     El apartamento contaba con 6 habitaciones y era bastante confortable. Las paredes eran blancas, excepto la que daba al exterior, que resulto ser un ventanal enorme del salón-comedor, la habitación más grande. Allí se podía apreciar toda la ciudad. Estaba adornado con una gran mesa de roble y sillas rústicas perfectamente talladas. El fondo de esa pared era de color morado oscuro, a juego con el respaldo de las sillas y las flores posadas encima de la mesa. En ella colgaba un cuadro donde se apreciaba un escrito en fondo blanco y en letras aparentemente árabes. Daniel tampoco sintió curiosidad y no pregunto su significado. 
Paso a la zona del salón donde destacaba una gran televisión de plasma de 50 pulgadas que colgaba de la pared. A su lado se encontraba una pequeña estantería con libros y revistas y encima de el un equipo de música de ultima generación. También destacaba un sillón en forma de L de color blanco y cojines morados. Entre la tele y el sillón se situaba una imponente mesita de cristal y a la derecha de todo estaba ese gran ventanal con persianas automáticas también de color morado. 

     Daniel estaba muy sorprendido y rápidamente siguió explorando el resto del apartamento. La cocina le dejo más sorprendido aún. Una gran encimera rectangular de mármol se situaba en el centro de la cocina con bancos altos alrededor. En frente de ello se situaba el lavabo con un alargador para aclarar los platos. Debajo, un armario pequeño donde se guardaba el material de limpieza de la casa. No debían de preocuparse del armario porque ya contaban con una muchacha que se encargaba de la limpieza. Al lado del fregadero se encontraba la vitrocerámica que no se había estrenado y era de un negro tan brillante que Daniel se reflejo en ella. Encima de la vitrocerámica estaba situada una gran campana extractora de humo y debajo se encontraba el lavavajillas, recién comprado. A Daniel lo que mas le gusto de la cocina fue la gran nevera que tenia una puerta de cristal en el que podía observarse la diversidad de alimentos perfectamente colocados. Debajo se encontraba el congelador, además la nevera contaba con una hielera donde solo bastaba apretar un botón para que saliese el hielo troceado directamente a cualquier recipiente que quieras. Daniel vio en el fondo una puerta con rendijas donde se situaba la despensa y otra habitación a la que no entro, pero donde se encontraban la lavadora y la secadora. 
     
     Daniel tenía ganas de ver su habitación. Pasaron por el largo pasillo, adornado con  fotos  enmarcadas de diferentes ciudades del mundo, hasta que vio dos puertas. Michael le indico cual era su habitación y se despidió de el hasta mañana.  
Daniel entró y no pudo evitar sonreír. Una gran cama con almohada y colcha de plumas ocupaba un gran espacio en la habitación. Frente a la cama una televisión de plasma, más pequeña que la otra, colgaba de la pared. El armario empotrado era demasiado grande para lo que el había llevado. Daniel hecho un vistazo dentro de el y encontró un caro y elegante traje de Dolce en su funda con una nota que rezaba: "Me permití comprártelo para tu entrevista para que luzcas tipazo. Michael" Daniel se sintió un poco mal porque pensaba que Michael ya se había tomado demasiadas molestias con el, pero en fin… Los amigos así, siempre están dispuestos a eso y más. 

     Daniel se asomo por la puerta del 
baño y soltó un "¡¡WOW!!" silencioso. Una bañera-jacuzzi y una espectacular ducha de hidromasaje reinaban imponentes, además la habitación contaba con un regulador de luz para esos momentos de relax en el baño. Un puntazo. Daniel cerró la puerta del baño y se dirigió a la terraza, pero antes de eso cogió de su mochila su paquete de tabaco y un encendedor. Empujó la puerta corredera hacia un lado y el aire templado le acaricio la cara. 


     Nuevamente tenia NY a sus pies
Era fascinante ver la ciudad por la noche, un espectáculo luminoso inigualable, 
lo que le hizo pensar porque Michael habría elegido la otra habitación. Daniel sería el primero  en ver al sol 
salir y el primero en escuchar los ruidos de la ciudad, pero eso no le importaba en absoluto, es mas se sentía encantado así que cogió el cigarro y lo encendió echando el humo para arriba. Al hacerlo observo el cielo y vio que las estrellas no existían en NY, era la única pega para esa gran ciudad. 



     Siguió apurando el cigarro y mientras expulsaba el humo se acordó de ella...si, de la rubia del bar. 
¿Qué estaría haciendo en este momento? ¿Estaría observando la ciudad como el? ¿Estaría pensando en el como Daniel en ella?... Quien sabe, pero Daniel tuvo el presentimiento de que algún día llegara a saber todo lo que hace. 

     Al fin y al cabo esto es NYC y como dijo Michael, las oportunidades vienen solas.




Por @AlexSoller8 y @aran_f96.

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